Convivencia Escolar Digital



El avance que ha tenido la tecnología en los últimos 20 años ha permitido que las formas de comunicación hayan mutado de manera progresiva, incluso el lenguaje cotidiano ha sido intervenido por diversos emojis y memes que funcionan como referencias culturales comunes y que se logran interpretar, independiente de lo que muestran.

Hoy, enviar una selfie desde un extremo del mundo al otro se puede hacer en cosa de segundos, algo impensado por los usuarios de Internet a fines de los noventas y principios del 2000. Pero no sólo la manera en cómo nos comunicamos ha tenido sus variaciones, sino también la forma en cómo sociabilizamos y eso es algo que los jóvenes de hoy no son capaces de percibir porque no conocen una realidad sin Internet: Jamás se les cayó la Red cuando alguien de la casa levantaba el teléfono, ni tampoco usaron Encarta 98 para realizar alguna tarea, menos aún una enciclopedia en papel. De niños quedarse en la pieza encerrados toda la tarde significaba antes un castigo, ahora es una oportunidad porque todo lo que necesitamos está en nuestro bolsillo y nos permite privilegios como jugar a Fortnite contra otros adolescentes de todo el planeta.

Sin embargo, hay algo sumamente relevante a la hora de hablar sobre Internet: la inserción de la tecnología en nuestras vidas puede ser muy distinta dependiendo de qué edad tenemos. Los adultos de hoy, tuvimos acceso a las nuevas tecnologías de manera progresiva, creciendo con ella. Los jóvenes de hoy, en cambio, puede que hayan tenido un perfil de Facebook antes de nacer.

Hace unos meses se lanzó la aplicación de Fotolog, una de las redes sociales más populares en Chile en la primera década del 2000, y que tuvo como hito el año 2008 al ser el país con más usuarios activos en el mundo, superando los 2 millones de cuentas. Pero el lanzamiento de su app y los divertidos memes que aparecieron sobre las vergonzosas fotos adolescentes de muchas figuras públicas no era lo relevante, sino el hecho que Fotolog había guardado todo el contenido que habían tenido alguna vez sus usuarios durante una década y ahora gracias a esta nueva aplicación, todo el contenido que pensábamos “eliminado” está en línea otra vez.

Los jóvenes de hoy no son capaces de dimensionar que cada actividad que tengan en una red social permanecerá durante muchos años y que el contenido que compartan no bajará. Por lo mismo, es relevante enseñarles la importancia de resguardar la información y de ser conscientes de lo que publicamos, comentamos y compartimos. No es necesario ser enemigos de la tecnología, pero como adultos debemos ser mentores tecnológicos para los usuarios de Internet de hoy, muchos de ellos, más jóvenes que el primer iPhone. Debemos ser conscientes de que la plaza a la que íbamos de niños, el diario de vida que guardábamos bajo la cama o el papelito que tirábamos para adelante para decirle algo a un compañero, hoy son experiencias que se vivirán conectados a redes sociales, porque Internet es un espacio público más, donde lo que hicimos y hacemos quizás no baje jamás.


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